Sunday Portrait #61

23:43

Con mi objetivo nuevo, por fin, hice esta foto. Y espero dejar de ser tan buena jodiendo cosas en breve. Que con el objetivo había tenido suficiente. Pero soy una experta en no parar de dejar de hacer las cosas que me hacen daño. Una crack eligiendo siempre eso que sé que no va a acabar bien. Dejar de lado al niño bueno, rubio para más inri, por un macarra del tres al cuarto con la lengua entrenada en zalamerías y problemas de autoestima. Niño mimado donde los haya que no permite que nadie quede por encima de él.  Muerte y destrucción por tres besos bajo la luna y la perdida de un principio. Marcas de la batalla instaladas en el cuello y ganas de partirle la cara. Esa cara dura que sonríe mientras bebe ron. Borracho y sin sentimientos. Siento decirte, "cariño", que tenías toda la razón, no eras, ni fuiste suficientemente bueno para mi. Los dos besos supongo que se los diste a la que cogió el teléfono cuando te llamamos pero claro, tanto alcohol el vena te nubló el conocimiento. Una casa en medio del bosque y las indicaciones del rubio, sin problemas me perdía con él y su falta total de orientación. Historias frente a un fuego en el que el juego de las sillas es más que popular, aunque el Rey, por supuesto, es él. De un reino sin reina ni princesa, que la niña guapa del pueblo al que da pereza volver no le ha dado la satisfacción de una lágrima, una triste mirada ni siquiera una evasión. Para despedirme yo sí que te di dos besos, príncipe. Volver a casa después de celebrar la Pascua tras haber dormido 3horas, pero venir feliz por que al menos no te hundiste en público, no te lo permitiste. Bailes y risas con las rubias, y piropos varios durante toda la noche. Frases que preguntan dónde te perdiste la pasada noche aunque el portador de la voz te acompañara hasta la puerta. Sonrisa de lado y un niño que podría pedir la luna y habría que bajársela por que es tan tímido y dulce que no puedes imaginar que le ata al cortesano dueño del castillo. Detalles que deciden el curso de la historia, y nervios, siempre los nervios y la vergüenza para que empiecen los tiritones. 
Esta semana prometía ser gris y aburrida, pero con mi niña no hay salida sin una nueva batalla para los libros de batallas. Dos días que han suplido al resto de días de bajón y que, han cumplido con creces, los objetivos planteados. Volver pronto nunca fue tan real como ver amanecer entre las montañas mientras te arrebujas en un pañuelo en el cuello. 
Millones de Besos

Junto con un par de apelativos nada cariñosos y unas cuantas curvas cerradas a las seis de la mañana fue una gran cura contra las ganas de haber mordido de verdad. ;)

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