Juger avec les yeux bandés

9:30

Volvemos con ganas de dar guerra.  Hace unos fines de semana me pasó algo fantásticamente absurdo y maravillosamente terrible. No me considero especialmente guapa, y soy muy consciente de que delgada no es un término que me incluya. Estoy en ello. Pero me he dado cuenta, y me ha dado mucha rabia, que eso es problema mío, y en todo caso de los que me quieren. Si no te he visto antes no tienes ningún derecho a creerte superior por que en la talla de tu camiseta ponga una  en vez de una L. De hecho, probablemente, aquel chico de allí al que le es imposible encontrar ropa en las tiendas habituales, sea mil veces mejor persona que tú. Que me juzgue una chica que me cruzo en el metro también me es indiferente, no la conozco, no creo que la vuelva a ver y ni siquiera seré consciente de lo que opina sobre mi. Pero si estamos juntos en la misma habitación, por cualquier tipo de broma del destino, qué menos que te calles la boca. Puedes opinar lo que quieras cuando no esté delante, pero no tienes que restregarme lo que piensas, mucho menos si encima es desagradable. No me conoces, no sabes qué clase de problema tengo o he tenido. No sabes qué estoy haciendo para mejorarlo, no tienes ni la más remota idea de lo que esas palabras estúpidas pueden hacerle a mi autoestima. ¿Has imaginado que esa chica a la que le has dicho "nena, deberías comer más, estás en lo huesos" a lo mejor tiene un trastorno alimenticio por algún descerebrado como tú que un día le propuso "perder un poquito de esa barriguita que estás echando"? ¿O quizá esa "gordita" de la cola del cine tiene problemas hormonales y está siendo medicada? O aquel al que le acosan por bajito, ¿sabes que va al psicólogo para superarlo?
No me considero guapa ni delgada, no dejaré que un gilipollas sin sentimientos al que no volveré a ver mine mi autoestima, pero no entiendo, se me escapa, qué es exactamente lo que nos hace ser tan estúpidamente idiotas y juzgar a todo el mundo. Cada uno tiene sus problemas, sus excusas, sus miedos y sus guerras. Cada uno hacemos lo que podemos con lo que tenemos. El mundo sería un lugar mucho más bonito si no intentáramos que todo el mundo entrara en el molde de Barbie y Ken.
A ti, que has decidido creer que vales más que alguien que no entra en la talla 38 te deseo que alguna vez alguien te haga ver que ni mucho menos eres perfecto, y no sólo físicamente. Ojalá alguien algún día te abra los ojos y dejes de ser tan capullo.
Mientras tanto, yo sigo con mi mes de reposo y recuperación, ocultando aún más los abdominales y perdiendo fuerza en brazos y piernas. Pero mientras cada mañana me levante y siga sonriendo, todo va ser posible. No voy a dejar que alguien que no me conoce pueda con todo el ánimo que me dan los que me quieren.
Millones de besos.

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