Ella (I)

1:19


Llevaba una sudadera gris, una sonrisa canalla y mucho morro encima.

Tenía las manos suaves y la lengua viperina. No se callaba ninguna de sus pretensiones y le acariciaba el cuello como quien roza la poesía.

Mientras el pulso de ella se aceleraba él acercaba sus caderas y recorría su mandíbula con un dulce beso. 
Sus dedos tomaron el relevo y ella, deshecha de deseo, descansaba su peso de puntillas.

Con los brazos alrededor de su cuello pretendía no despertar de esa realidad.

Pasó el momento.

Su sonrisa ladeada se ensanchó mientras la sujetaba y continuaron andando hacia su destino.

Un futuro incierto, lleno de esos pequeños instantes llenos de magia...

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1 comentarios

  1. me encantan las entradas que tienen textos así:)
    y no podemos esperar más que un futuro sin saber qué va a pasar realmente pero con esos momentos que sabemos que vamos a disfrutar seguro.

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